PedaResi Sport | LA COMUNICACIÓN CONSCIENTE EN LOS DEPORTES DE RAQUETA
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LA COMUNICACIÓN CONSCIENTE EN LOS DEPORTES DE RAQUETA

LA COMUNICACIÓN CONSCIENTE EN LOS DEPORTES DE RAQUETA

Muchos de los problemas que se originan en la sociedad en la que vivimos son ocasionados por las dificultades de comunicación que tenemos con las demás personas de nuestro entorno, puesto que gran parte de nuestro sufrimiento suele tener lugar en los conflictos que ocurren en nuestro mundo relacional. 

Por ello, una buena comunicación es fundamental para cualquier relación sana, ya sea familiar, entre parejas, amigos/as o compañeros/as de trabajo. Pero para lograr que esta comunicación sea eficiente, se deberá de poner especial atención en la forma en que interactuamos con la otra persona, practicando la atención consciente con una actitud más abierta, tolerante y empática. De este modo, Mindfulness nos ayuda a estar más atentos/as en el momento presente, mejorando la regulación de nuestras emociones, aumentando la autoconciencia y disminuyendo así la reactividad emocional negativa, haciéndonos de esta forma más resilientes tanto a nivel individual como grupal.

En todos los ámbitos de la vida, incluyendo el ámbito deportivo, la comunicación asertiva es la más viable y efectiva, ya que el significado de la asertividad se le atribuye como: la capacidad de hacer valer los propios derechos, diciendo lo que se quiere decir, de forma clara, honesta y directa, sin herir los sentimientos ni menospreciar la valía de otras personas, respetándose a sí mismo/a y a los demás. Sin embargo, el estrés, que a menudo afecta a muchas personas en el día a día, baja nuestro nivel de tolerancia, alterando la dinámica de los equipos de trabajo y elevando así el estado de irritabilidad.

De este modo, y en primer lugar, tanto en tenis como en pádel, para lograr una comunicación asertiva debemos ser conscientes del mensaje que queremos decir, observando nuestro estado interior, para detectar aquellos pensamientos y emociones que puedan surgir en un momento dado, y desde ahí, poder darnos cuenta qué necesidades queremos transmitir, puesto que según nuestro estado, en ocasiones no expresamos lo que sentimos y necesitamos, y si lo hacemos, no lo expresamos de la forma más adecuada, desencadenándose al final un estrés en las relaciones por no saber cómo transmitir ni gestionar nuestras necesidades.

Por tanto, deberemos prestar atención plena a lo que se nos pasa por nuestra mente, sin que lleguemos a ofrecer resistencia a nuestros pensamientos y emociones, ni tampoco dejándonos llevar por todo ello, sino aceptarlos y permanecer abiertos y receptivos en las conversaciones sin llegar a juzgar, para poder responder de una forma más hábil y sabia, y ayudarnos así a encontrar una manera más constructiva de poder comunicarnos.

En segundo lugar, el jugador/a debe centrar su atención en las palabras que debe utilizar para dirigirse a su compañero/a, previniendo así que no le afecte ni a su estado mental ni a su estado físico, es decir, si el compañero/a falla algún que otro punto del juego, hay que motivarle ofreciéndole palabras de apoyo. Después, podemos darle unas breves explicaciones de cómo evitar que se repita la situación, diciéndole cómo evitar volver a cometer los mismos errores. Luego también deberemos de admitir sus consejos o posibles soluciones cuando nosotros/as fallemos. Los dos jugadores/as deben poner siempre de su parte en el autocontrol.

De lo contrario, si el compañero/a escucha palabras malsonantes y observa malos gestos, lograremos así reducir la confianza y que no pueda expresar lo que siente ni permitirse errores por no enfrentarse a la siguiente recriminación. Además, durante un partido una palabra puede llevar a la confusión y bajar la adrenalina del momento, perdiendo así la concentración. 

Por otro lado, hay que cuidar la entonación y en cómo se dicen las cosas, es decir, no es la información que se quiera transmitir, sino la forma en la que se expresa. De nada sirve querer apoyar al compañero/a, si no se hace con coherencia y con una buena actitud con respecto a nuestro propósito.

En tercer lugar, el jugador/a debe ser consciente también de la comunicación no verbal negativa. Hay estudios que confirman la forma en la que una persona se posiciona dentro de la pista, considerándose indicativo de la manera en la que las demás personas nos ven, es decir, el estudio de la postura nos brinda mucha información sobre el estado de ánimo, la motivación y la confianza presente del jugador/a o del equipo, como por ejemplo, la postura de la cabeza mirando hacia abajo, denotando una imagen de cansancio, fatiga,…, mientras que una postura de la cabeza manteniéndola hacia el frente, expresa control y valentía.

En cuarto lugar, lo que también nos dificulta para establecer una comunicación consciente como jugadores/as, es que no seamos capaces de recibir el mensaje de nuestros compañeros/as con plena atención, esto significa que debemos de escuchar de una forma consciente a la otra persona, siendo una escucha que vaya más allá de lo que simplemente oigamos en palabras, permitiéndonos percibir su estado emocional desde un lugar sereno y compasivo, y viendo donde antes no veíamos. 

Por tanto, desde un punto de vista mental y táctico, a la hora de jugar un partido de tenis de dobles como de pádel, un apoyo mutuo es fundamental, ya que ambos deben tener una fortaleza mental sólida para resistir unidos/as los momentos más duros del partido y saber salir con éxito de ellos, dando así la posibilidad de cambiar el rumbo del partido completamente. De hecho, dos jugadores/as que formen pareja y que lleven mucho tiempo jugando juntos/as, sepan sus puntos fuertes como los débiles mutuamente, y tomen la responsabilidad de hacer que el compañero/a cobre seguridad en la pista, puede lograr que su juego sea finalmente superior al de sus rivales, aunque éstos tengan un nivel tenístico o padelístico más alto, debido a la buena compenetración que ha tenido la pareja dentro de la  pista de juego.

La compenetración es el indicio de que la pareja se conoce bien, habiendo un esfuerzo coordinado para realizar una estrategia de juego controlada y mejorada, como por ejemplo: aprovechar los cambios de lado para comunicarse con el compañero/a; utilizar los descansos para relajarse, motivarse, revisar el plan de juego y dialogar siempre para tratar de llegar a un acuerdo estratégico para los siguientes juegos; levantarse y caminar juntos/as hacia sus posiciones en la pista, recordando que forman un equipo…

De esta forma, si vemos que existe conflictos entre deportistas, entrenadores, o dentro del mismo equipo, significará que la comunicación no fue la correcta para la resolución del problema. Por ello la importancia de aprender a desarrollar la comunicación asertiva tomando conciencia del lenguaje mental, emocional, verbal y corporal, que nos va a permitir generar relaciones interpersonales más eficaces para poder expresar con antelación los problemas surgidos, y así poder evitarlos cuando aparezcan de imprevisto dentro de la pista.

Los elementos clave que nos van a posibilitar ser más conscientes tanto de nuestro estado interior como el de las demás personas, con el fin de desarrollar una mayor claridad y seguridad en nuestra respuesta para conseguir una comunicación más sana y eficiente, serán los que necesitemos aprender para llegar a ser personas más asertivas. Para ello, es importante actuar de acuerdo a los siguientes pasos:

 

    Tomar consciencia del estado interno.

Tomar consciencia de lo que nos está pasando interiormente cuando estamos conversando con alguien: qué sensaciones agradables o desagradables percibimos, qué pensamientos se nos pasan por la mente, qué emociones sentimos y qué necesidades detectamos, es esencial. Habitualmente nuestra mente carga demasiado ruido mental, consiguiendo que nos distraigamos con cualquier cosa del exterior y haciendo que se distorsione la escucha hacia otra persona. El hecho de no estar presentes es lo primero que da lugar a que suela darse una mala comunicación. La práctica de la atención plena nos ayuda a tomar consciencia de nuestro estado para poder gestionar la dispersión mental no desde la reacción impulsiva, sino desde la elección de respuestas. En toda comunicación hay dos partes involucradas, por lo tanto, debemos de ser responsables de nuestra parte, de lo que pensamos, decimos y hacemos para hacer que la comunicación sea mejor desde la consciencia y el respeto hacia la otra persona, ya que no podemos hacernos responsables de lo que piense, diga o haga la otra parte.

 

    Retroalimentar la escucha.

Es muy importante que la otra persona se sienta también escuchada, y por ello, debemos de realizar una retroalimentación (feedback) del mensaje que estemos recibiendo, confirmando que estamos prestando atención a lo que se nos está diciendo o transmitiendo. Lo podemos hacer verbalmente, como por ejemplo: ok, te entiendo, ¡ah!, ¡genial!…, o con algún gesto si tenemos a la otra persona presencialmente, como asentir con la cabeza, sonreír…, creando así un ambiente relajado y empático.

 

    Tratar de comprender el mensaje.

En muchas ocasiones damos por hecho que hemos comprendido lo que la otra persona nos ha dicho, pero sin embargo, la realidad nos dice por experiencia que esto no es así, dando lugar a malos entendidos, ya que normalmente no se escucha para comprender, sino para contestar. Por lo que es fundamental utilizar el silencio y hacer una pausa para no expresar nuestro punto de vista de forma automática, escuchando y silenciando nuestros juicios, suposiciones, expectativas, etc. Una forma de aclarar algo que no hayamos entendido bien es hacer alguna pregunta, o bien confirmar con nuestras palabras lo que la otra persona nos ha dicho para asegurarnos de que lo hemos comprendido.

 

    Escuchar la necesidad de la otra persona.

Cuando somos conscientes de nuestro estado y logramos regular nuestras emociones, comenzamos a escuchar percibiendo lo que siente la otra persona, yendo más allá de la audición y no limitándonos a un mero intercambio de palabras, tratando de aliviar su necesidad o malestar pensando en qué nos aliviaría si estuviésemos en su lugar, abriéndonos así a la conexión y a la empatía, y es entonces, cuando podemos relacionarnos desde una nueva perspectiva, expresándonos de una forma más adaptada a nuestro entorno social y creando así unos lazos sociales más solidarios y más fuertes. 

En definitiva, entrenarnos en la atención plena hará que seamos más conscientes de nuestros patrones de comportamientos a la hora de comunicarnos, en relación al uso de nuestro lenguaje verbal y no verbal y de las incoherencias que observamos entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que decimos y hacemos.

Cuando nos sentimos parte de un proceso formativo de mejora, en este caso deportivamente hablando, significa que nuestra voz toma importancia, sintiéndonos escuchados, confiados para poder expresar lo que sentimos y reconocidos por parte del equipo, y como consecuencia, nuestra motivación y nuestro rendimiento tanto personal como deportivo aumentará, obteniéndose así mejores resultados.

 

AUTORAS: NATIVIDAD LÓPEZ Y SANDRA MERINO

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