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El Valor de la Constancia

El Valor de la Constancia

Cuando vemos una imagen, un video, un punto repetido por la televisión o un partido en directo, de cualquier profesional o deportista en formación, nos viene a la cabeza la facilidad con lo que lo hace, la elegancia o lo bonito que quedaría el poder jugar así. Esto se convierte en una paradoja al observar la pérdida de un punto, cuando se falla ese golpe que era importante para el jugador, o simplemente pierde tras varias bolas consecutivas corriendo y luchando por la pista, de repente, todo se vuelve oscuro, negativo y como no, frustrante para el que observa. ¿El jugador realmente se merece eso? 

Para poder entender mejor qué es la constancia debemos primero definir. Según la RAE la constancia es: “voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla”. Como dice la RAE sin perseverancia por llegar a un objetivo o éxito no existiría la constancia. Es cierto, que muchas veces se intenta conseguir algo en base a nuestra constancia; pero no se llega al objetivo planificado. Es en este momento cuando se tiene que ser más fuerte que nunca y levantarse ante la adversidad que la vida te ha dado.

Ahí es cuando se demuestra la constancia en el deporte, en la lucha, en la perseverancia por levantarte después de cada derrota, de cada fallo.  La siguiente frase nos da una idea inicial sobre esto: 

“ Ve, corre, lucha, un poco más, sigue, arriésgate, falla ¿has perdido algo? 

Si no lo haces nunca lo sabrás” (Anónimo).

Thomas Alva Edison decía qué Platón distinguía dos clases de valentía: 

  • Coraje de Emprender
  • Coraje de Perseverar

La constancia y la perseverancia pueden suplir otros valores y virtudes, pero no pueden ser sustituidas por ninguno. Implican el empeño firme por alcanzar los objetivos y metas propuestas, la capacidad de concluir bien lo que se ha emprendido, de superarse a sí mismo, de ser firme en las decisiones y propósitos y de mantener la motivación a pesar de las dificultades, el cansancio, la desgana o el aplazamiento de la recompensa. El valor consiste en no dejar de hacer algo bueno por causa de la dificultad que entraña, la pereza, en el fondo, es un tipo de cobardía.

Por tanto, debemos pensar en las horas que el/la deportista ha estado dentro de una pista, las horas que ha dedicado a ese golpe que, tras varias semanas o meses no le salía. Las veces que ha tenido que seguir y seguir, sin mirar atrás para dar lo mejor de sí en cada partido. Como personas tenemos que utilizar el poder de la empatía y de la solidaridad con el o ella. En los próximos artículos hablaremos sobre estas capacidades. 

Como pedagoga y profesional de la Educación sé que los agentes externos al jugador/a son imprescindibles para su formación personal y deportiva. Todos necesitan el apoyo de su familia y entrenadores para salir de los momentos malos a través de la constancia y el trabajo.

Es importante entender que la sociedad debe ser consciente del trabajo que hay detrás de cualquier jugador, y todo a lo que ha renunciado: familia, viajes, amigos, experiencias…Todo el sacrificio que supone ser jugadora a un nivel de alto rendimiento,  ya que cuando unos descansan, yo debo entrenar, cuando unos están con sus amigos, debo viajar para jugar el próximo torneo. Entonces ¿es solo coger una raqueta y meter las bolas en el otro campo?  

La constancia es lo que realmente se refleja en el/la deportista cuando está dentro de la pista: no decaer ante las adversidades, no aflojar cuando viene una lesión, trabajar con esfuerzo o continuar cuando un golpe no salga bien ese día. 

Pero ¿Realmente valoramos la constancia en el deporte? 

Antes de pensar, decir o actuar, hay que tener la capacidad de sentir lo que un/a jugador/a siente al perder el punto o fallar ese golpe. Si somos capaces de eso, hagamos que ellos o ellas se sientan libres de cualquier derrota o fallo dentro de la pista, ya que una derrota hoy, será muchas de las victorias del mañana.

 

AUTORA: NATIVIDAD LÓPEZ
pedaresisport
info@pedaresisport.es
1Comment
  • Alberto
    Posted at 11:03h, 29 septiembre Responder

    Hola! ¡Gracias por este interesante artículo! Me permito dedicarle unas palabras.

    En mi vida personal, durante más de 10 años he luchado por conseguir un objetivo profesional. Difícil y duro el camino. Casi siempre en soledad mental. Lo más duro que hay. Entiendo las partes que comentas que el tenis y el deporte de alto rendimiento tienen momentos de angustia vital, de esfuerzos que nadie valora, ya que para “la gente” solo importa el resultado. Como empieza tu artículo, cuando ganas una bola increíble, siempre aplauden, pero cuando fallas..te dan la espalda, y pierden el “interés en ti”.

    Esto me lleva a otra reflexión, ¿cuánto debe importarnos la opinión de la gente? El cerebro humano es algo impredecible y en muchas ocasiones nos juega malas pasadas. La presión a la que se es sometido, por uno mismo o por circunstancias externas hacen que tenga un comportamiento u otro y que se vea reflejado en el día a día de una persona.

    Los resultados de las constancia y la perseverancia son vitales en el deporte en general como bien comentas, como en el día a día de una persona. 

    ¿Quién es más héroe Rafa Nadal? ¿O esa madre o padre que tienen que trabajar día a día en trabajos que a ellos ni les gusta, pero no les queda más remedio que hacerlos y siempre de la mejor manera, con el miedo de perderlos por si no pueden pagar las facturas o la comida de su familia? ¿Quién se esfuerza más Federer por tratar de volver al tenis tras una lesión o esa persona que está en la calle en un semáforo jugando con bolas de malabares para tratar de ganar un par de euros en cada semáforo y está ahí toda la mañana?

    Esto me lleva a otra reflexión, ¿quien tiene la varita mágica, quien tiene la potestad para poder decir tú sí y tú no mereces reconocimiento por tu esfuerzo? 

    Para mi, una persona que está arrodillada en la puerta de una iglesia o de un supermercado suplicando por una limosna o por un poco de comida, esa persona está humillándose, está esforzándose porque la vida le ha llevado ahí, por un motivo que nadie conoce nada más que él, y el 99,99% de las personas ni los mira, pero esa persona sabe porque acabó así, en una situación tan vulnerable.

    Ellas también se esfuerzan por tratar de pasar otro día, un día más de una vida que no les queda ya más remedio que vivirla de la manera que mejor buenamente puedan.

    Desde mi humilde punto de vista, toda persona merece respeto, no se deben juzgar comportamientos que no entendemos. Hay circunstancias en la vida de cada uno que hacen que hagamos unos actos u otros. Cosas tan simples o complejas como el AMOR pueden hacer que pases de estar FELIZ al 100% a estar triste en cuestión de segundos. Y esa misma persona, tiene estados de ánimo cambiantes. 

    Por eso las emociones, el control de las emociones es vital que tratemos que sean estables, pero qué fácil es decirlo y qué difícil llevarlo a cabo..

    El artículo acaba comentando el valor de las derrotas. En la vida, lamentablemente, la derrota de objetivos que uno se marca, pueden venir de manera frecuente, el secreto está en seguir…Desde mi experiencia, se que solo hay una pequeña diferencia entre el éxito y la derrota, entre sentirse ganador y sentirse perdedor, y es SEGUIR. Si sigues, si consigues seguir con tus planes a pensar de lo difícil que sean, lo imposible que parezcan, estoy absolutamente convencido que al final, salen..al final funcionan quizás no a un 100% de lo que querías pero sí a un 80% y ese 80% merecerá la pena. Es como cuando tú esperas algo increíble pero al final ocurre algo menor, pero sigue siendo increíble. 

    Desde mi punto de vista y para concluir opino que el secreto del éxito está en “seguir”. Si sigues, llegará, mírate al espejo cada mañana, cada noche antes de ir a dormir, y dite mirándote a los ojos “Sigue”…si cada día sigues…si sigues de verdad..al final…llegará, estoy convencido, en mi caso aún no me ha llegado, pero no pienso parar de intentarlo, y moriré en el intento, por eso este artículo que versa sobre el valor del esfuerzo me ha encantado. Mi más sincera enhorabuena a la escritora, Nati.

    Att. Alberto P.
    #Odiwmmm.

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