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El Primer Valor: El Respeto en las Artes Marciales

El Primer Valor: El Respeto en las Artes Marciales

Desde mis comienzos en la práctica de Aikido, mi Sensei me ha mostrado el camino para ser un deportista y una persona respetuosa, no solo conmigo mismo, sino también con las demás personas.

Pero, ¿Qué es el respeto? Más difícil aún ¿Qué es ser una persona respetuosa?

En mi opinión, el respeto es un valor que nos permite observar, aceptar e interiorizar las habilidades y cualidades de una persona, y, más importante aún, de nosotros mismos. Una persona que respeta a otra o que se respeta a uno mismo es un individuo que atiende a las diferencias y capacidades de los otros o de sí mismo, las acepta y convive con ellas sin ningún problema.

En este caso, en el Aikido el respeto es el valor principal que se debe promover en nuestra práctica, ya que, como afirmó von Hildebrand (2004): “El respeto puede ser considerado como madre de todas las virtudes (mater omnium virtutum), pues constituye la actitud fundamental que presuponen todas ellas.”

Gracias a la actividad física podemos educar y formar personas que se integran en la sociedad de forma tolerante y libre, por lo que es imprescindible trabajar bajo el respeto. En mi caso, dentro del Aikido existe el Dojo, una pequeña sociedad donde todos aprendemos de todos y debemos respetar las diversas opiniones, conocimientos y formas de ser de tus compañeros. Es un lugar donde, si queremos que todo salga bien, debemos ser una piña e ir todos remando hacia una misma dirección respetando las diferencias de conocimientos que nos otorgan los grados de los cinturones.

En las Artes Marciales, y en este caso en el Aikido, cuando vas creciendo y aumentando de grado de cinturón sigues aprendiendo, pero vas adquiriendo habilidades que te hacen enseñarle a los alumnos nuevos movimientos y técnicas.

Como buen aikidoka no te puedes quedar estancado en tu formación y debes respetar ese nuevo rol que adquieres con el tiempo. Si solicita tu ayuda un cinturón blanco recién ingresado al Dojo no se le puede dejar de lado por que tu ya eres cinturón negro y tienes que aprender nuevas técnicas, porque entonces ni estás respetando a ese nuevo alumno ni te estás respetando a ti como profesional de este Arte Marcial. Si esto lo extrapolamos a cualquier ámbito profesional o personal, deberíamos predicar siempre con el ejemplo.

En ese momento la definición de respeto coge su mayor peso, ya que vas conociendo más a fondo el espíritu del Aikido y vas sabiendo cuales son las mejores y peores cualidades de tus compañeros  para trabajar, lo que hace que tanto ellos como tú mejoréis en vuestra práctica.

En definitiva, vas conociendo y respetando las diferentes formas y ritmos de aprendizaje de cada persona y tu papel como alto grado es adaptarte a cada uno para que se produzca el mayor aprendizaje posible. En definitiva, la Pedagogía va adquiriendo cada vez más poder y es necesaria para guiar a los alumnos en su aprendizaje.

Pero este trabajo no es solamente para el alumno, sino también para el Sensei y para las familias. Estos dos agentes socializadores juegan un papel fundamental en la confianza y el respeto que tenga el alumno con otros compañeros y con él mismo. Además, no podemos olvidar que el Sensei y la familia también deben ser respetuosos con los demás y deben crear un ambiente en el que el deportista aprenda significativamente, poniendo en práctica los valores aprendidos.

Autoras como Garrido, Campos y Castañeda (2010) afirman que el rol de la familia dentro de la actividad deportiva tiene que controlarse, observando si lo que fomentan en los deportistas son valores individualistas y de rivalidad donde lo primero sea ganar, o por el contrario se fomentan valores de respeto y trabajo en equipo.

En mi experiencia deportiva, he vivido ciertos hechos, tanto mías como de otros compañeros, en las que este valor de respeto no ha aparecido, y tras realizar un análisis posterior de la situación mi objetivo se ha convertido, con el paso del tiempo, en buscar la manera de conseguir aceptar ese contexto que se ha producido. Lo importante no es ganar, sino respetar al rival, felicitarlo y seguir creciendo apreciando el verdadero valor del respeto.

Un ejemplo práctico de esta palabra en mi carrera deportiva fue el abrazo de mi Sensei tras una derrota en unas semifinales en combate por equipos de un campeonato internacional, donde yo sabía que se había desvanecido la idea de poder salir campeón pero respeté este hecho y seguí luchando por conseguir un buen puesto, y mi Sensei sabía del trabajo que costaba llegar a una ronda como esa y las ganas que tenía de ello, y ganara o perdiera él me iba a respetar a mí, a mis compañeros y al rival, siempre animando y acompañándome en este proceso de competición y aprendizaje.

En definitiva, este valor es algo que no se aprende en un día ni que se gana en un mes. Son muchos los momentos en los que se debe demostrar que se respeta una enseñanza o una derrota en el caso de competir. Cada situación en la que nos vemos envueltos tiene que proporcionar un aprendizaje para conseguir ese nivel de respeto que es necesario para crecer tanto personal como deportivo.

Referencias 

von Hildebrand, D. (2004). La importancia del respeto en la educación. Educación y Educadores, 7, 221-228.

Garrido, M. E., Campos, M. C., & Castañeda, C. (2010). Importancia de los padres y madres en la competición deportiva de sus hijos. Revista Fuentes, 10, 173-194.

Francisco Trigos Castro
artesmarciales@pedaresisport.es
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